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Injertos flotantes

31 enero, 2024, Comentarios desactivados en Injertos flotantes

Injertos flotantes consiste en un vitral, resultado de varias estancias a lo largo de 2 años en la colonia Santa María La Ribera y del trabajo de coparticipación entre un grupo de estudiantes de la escuela El Pensador Mexicano, Claudia Hernández de Vitrales Vitrolero, el equipo de InSite/Casa Gallina y la artista. En los primeros recorridos de la artista por el barrio, resaltan las fachadas de cantera, ventanales y herrería de construcciones de inicios del siglo pasado, algunos predios abandonados y olvidados. Luego, se encuentra con un pequeño taller de emplomado y comienza un diálogo. Igualmente inicia un vínculo con estudiantes y maestros de la escuela primaria pública El Pensador Mexicano ubicada en un espléndido edificio que cuenta con grandes ventanas. Con un interés por analizar conceptos como memoria, identidad, historia, luz, sombra, codificación y lenguaje, la artista concibe una serie de actividades con el grupo de alumnos, con la idea de construir un lenguaje propio que pueda integrarse a las instalaciones de la escuela e inicia el proceso de coparticipación en el que los niños poco a poco van desarrollando el contenido del vitral. La imagen plasmada, de alguna manera, refleja una colectividad y un momento que identifica a las personas que ocupan y viven el espacio, que luego será descubierto por futuras generaciones que transiten por ahí. Así, a manera de vestigio, se conformó mediante vidrios traslúcidos de diversos colores y texturas, una suerte de códice que cuenta una historia mediante glifos de los que sólo ellos conocen el significado. Pieza comisionada y producida por inSite/Casa Gallina, México, 2017-2018. Curadores: Osvaldo Sánchez y Josefa Ortega. Coordinación de producción: Sergio Olivares. Co-participantes: Juan Leonardo Almaguer Cabrera, Sofy Shanty Castillo Chávez, Diego Chavira Paz, Ámbar Lee Figueroa, André Emiliano González Alvarado, Leonardo Arturo Guzmán Rodríguez, Victoria Samantha Guzmán Rodríguez, Luis Alejandro Madrigal Sánchez, Samara Ortiz Rivera, Fátima Kinari Piedra Arroyo, Karla Alisson Ramírez Valladares, Gerardo Guillermo San Lázaro Rivera, Khalya Melissa Téllez Hernández e Iann Yeshua Vargas Martínez: estudiantes de la escuela pública El Pensador Mexicano, y Claudia Hernández de Vitrales Vitrolero. Dinámicas educativas: Cynthia Gutiérrez y Claudia Hernández con el apoyo de Alejandra Godínez y Óscar Nagore. Asesores e interlocutores: Etna Pascacio (lingüista), Daniel Garza Usabiaga (curador e investigador), Mónica Amieva (docente y curadora pedagógica), Fernando García Correa (artista), Christian del Castillo (arquitecto, artista y docente). Producción e instalación del vitral: Mario Corona, Abanico vitrales. Asistencia en producción: Mariano Arribas, César Morales. — Injertos flotantes consists of a stained-glass window, resulting of a residency that happened at different periods of time, along two years, in the Santa María La Ribera neighborhood, with the co-participation of a group of students of El Pensador Mexicano school, Claudia Hernández of Vitrales Vitrolero, the InSite/Casa Gallina team and the artist. In the first walks through the neighborhood, the artist notices the quarry facades, stained-glass windows and ironwork in buildings from the beginning of the last century, as well as some abandoned and forgotten properties. Then, she encounters with a leaded sained-glass small shop and begins a dialogue with the owner. She also initiates a conversation with students and teachers of the public elementary school El Pensador Mexicano located in a splendid building with large windows. With an interest in analyzing concepts such as memory, identity, history, light, shadow, codes and language, the artist conceives a series of activities for the group of students, with the idea of ​​building a language of their own that can somehow be integrated into the facilities of the school, and begins the process of co-participation in which children gradually develop the content of the stained-glass window. The image embodied, in some way, reflects collectiveness and also a very particular moment that identifies the people who occupy and live the space, which will then be discovered by future generations that pass by. Thus, as a sort of vestige, formed by translucent glass of different colors and textures, the stained-glass window becomes a kind of codex that tells a story through glyphs that only they know the meaning of. Work commissioned and produced by: inSite/Casa Gallina, México, 2017-2018. Curators: Osvaldo Sánchez y Josefa Ortega. Production coordination: Sergio Olivares. Co-participants: Juan Leonardo Almaguer Cabrera, Sofy Shanty Castillo Chávez, Diego Chavira Paz, Ámbar Lee Figueroa, André Emiliano González Alvarado, Leonardo Arturo Guzmán Rodríguez, Victoria Samantha Guzmán Rodríguez, Luis Alejandro Madrigal Sánchez, Samara Ortiz Rivera, Fátima Kinari Piedra Arroyo, Karla Alisson Ramírez Valladares, Gerardo Guillermo San Lázaro Rivera, Khalya Melissa Téllez Hernández e Iann Yeshua Vargas Martínez: students of public school El Pensador Mexicano, and Claudia Hernández of Vitrales Vitrolero. Educational dynamics: Cynthia Gutiérrez and Claudia Hernández with the support of Alejandra Godínez and Óscar Nagore. Advisors and interlocutors: Etna Pascacio (linguist), Daniel Garza Usabiaga (curator and researcher), Mónica Amieva (professor and pedagogical curator ), Fernando García Correa (artist), Christian del Castillo (architect, artista and professor). Production and installation of stained glass: Mario Corona, Abanico vitrales. Production assistance: Mariano Arribas, César Morales.

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Rumores de piedra

31 enero, 2024, Comentarios desactivados en Rumores de piedra

Rumores de piedra consiste en un conjunto compuesto por tres pedestales de cantera de diversos formatos y dimensiones, semienterrados en el jardín del Museo Rafael Coronel en Zacatecas, México. Los basamentos son réplicas de pedestales de monumentos de la ciudad de Zacatecas, reproducidos en un taller de cantera local, colocados a manera de ruina, desnivelados y desocupados, que muestran sólo su segmento superior. Con este trabajo, Cynthia Gutiérrez continúa con su exploración de la figura del monumento, la memorialización, la representación de la historia y lo conmemorativo. Trabajo en colaboración con Intercanteras Boulevares / Jaime Aguilera, Luisa Gutiérrez. — Rumores de piedra is an ensemble of three quarry rock pedestals of various formats and dimensions that are semi-buried in the front garden of the Rafael Coronel Museum in Zacatecas, Mexico. The bases are replicas of monument pedestals of the city, reproduced in a local quarry workshop, and placed in the form of ruin, uneven and unoccupied, showing only their upper part. With this work, Cynthia Gutiérrez continues with her exploration of the figure of the monument, memorialization, representation of history and commemoration. Work in collaboration with Intercanteras Boulevares / Jaime Aguilera, Luisa Gutiérrez.

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No para siempre en la tierra

31 enero, 2024, Comentarios desactivados en No para siempre en la tierra

¿Acaso de veras se vive con raíz en la tierra? No para siempre en la tierra: solo un poco aquí. Aunque sea de jade se quiebra, aunque sea de oro se rompe, aunque sea plumaje de quetzal se desgarra. No para siempre en la tierra: sólo un poco aquí.

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Todos los siglos en un solo instante

31 enero, 2024, Comentarios desactivados en Todos los siglos en un solo instante

Los segundos se desbocan mientras que los siglos se hacen piedra. El trabajo artístico de Cynthia Gutiérrez (Guadalajara, 1978) aborda, de múltiples maneras, el peso del tiempo y las capas de memoria que se acumulan sobre distintas formas, objetos y relatos. Gutiérrez ha modelado un cuerpo de obra que critica las narrativas históricas y el poder que las escribe o impone por medio de monumentos y edificaciones. A su vez, intenta deconstruir cómo estos actos de autoridad han desplazado, anulado y borrado otras crónicas. Todos los siglos son un solo instante retoma uno de los versos del poema Piedra de sol, escrito por Octavio Paz en 1957.  Acompañándose del orden poético del título, la muestra reúne un conjunto de temporalidades disímiles, atravesadas por elementos ficticios donde la monumentalidad y los pequeños gestos construyen una métrica sobre el espacio de exhibición. Como en el México del presente, en Todos los siglos… coexisten distintos periodos; se repiten elementos geológicos, prehispánicos, coloniales, modernos, industriales y contemporáneos. Vemos vestigios y fragmentos de tantos siglos, en un solo instante. Esta amalgama además esboza parte de la complejidad entre el orgullo, el desengaño y el desencanto nacional. La artista se enfoca en la materialidad de la roca volcánica —dura, monumental, pesada, porosa— con la intención de darle algún tipo de forma a lo perdurable en la memoria, a lo establecido en la Historia y cómo esto afecta al cuerpo y a la libre voluntad. De manera paralela, continúa su exploración con textiles —pequeñas narrativas alternas— que sugieren sutileza, vulnerabilidad, proceso, cambio. Además, emplaza en la sala del museo un montículo de fragmentos de réplicas prehispánicas y de artesanías para referir estratos de significados asociados a su producción y a la memoria; desde el recuerdo de los artefactos originales, a la destrucción de ídolos en tiempos coloniales, el saqueo por otros países, la apropiación arqueológica, la réplica. En esta exposición, elaborada en el interior de lo que fuera el taller de producción de Siqueiros, Gutiérrez indaga en la historia del inmueble mediante una cala estratigráfica en las paredes de la sala, una búsqueda de los rastros de pinturas murales del pasado. Las nuevas producciones de la artista están acompañadas de reconfiguraciones de obras anteriores que persisten en el cuestionamiento de un tiempo que, aunque sólido, decae de distintas formas, se desvanece a velocidades variables, frente a nuestros ojos, olvidado entre las nuevas memorias que nacen cada día. Michele Fiedler y Silverio Orduña Curaduría — Seconds go wild while centuries turn into stone. In her practice, Cynthia Gutiérrez (Guadalajara, 1978) addresses the weight of time and the layers of memories accumulated over different forms, objects, and stories. She has modeled a body of work that criticizes historical narratives and the power that imposes them through monuments and buildings, while trying to deconstruct how these acts of authority have displaced, annulled, and erased other chronicles. All of the Centuries are a Single Instant takes up one of the verses from Octavio Paz’s poem Sun Stone, written in 1957. Following the poetical order granted by its title, the exhibition assembles an array of disparate temporalities traversed by fictional elements, while monumentality and small gestures generate a cadence throughout the space. As in present day Mexico, in All of The Centuries… different periods coexist; geological, pre-Hispanic, colonial, modern, industrial, and contemporary. We see vestiges and fragments of many centuries in a single instant. In addition, this amalgam sketches part of the complexities between national pride, disappointment, and disenchantment. The artist focuses on the materiality of volcanic rock—hard, monumental, heavy, porous—with the intention of giving form to what has been established in History and how it affects the body and free will. In parallel, she continues her exploration with textiles—small alternative narratives—suggesting subtleness, vulnerability, process, and change. She has also placed, in a corner of the hall, a mound of broken pots and pre-Hispanic replicas referring to the layers of significance associated with their production; from the remembrance of the original artifacts, passing through the history of the destruction of idols during colonial times, to their looting, their archaeological appropriation, and their artisanal replication. Staged at the interior of Siqueiros’ last workshop, Gutiérrez recognizes the exhibition space as one that is not neutral, and inquires on the history of the building through a stratigraphical unveiling of the wall’s pictorial layers, searching for traces of murals from the past. These new productions are accompanied by reconfigurations of previous works that manifest the artist’s persistent questioning of a time that, though solid, lapses in different ways, fades at various speeds, in front of our eyes or forgotten between the new-born memories of each day. Michele Fiedler y Silverio Orduña Curators

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Habitar el colapso

29 enero, 2024, Comentarios desactivados en Habitar el colapso

La presente exposición ofrece un amplio panorama de la trayectoria artística de Cynthia Gutiérrez (Guadalajara, Jalisco, 1978) y, simultáneamente, funge como una plataforma de diálogo, aprendizaje y reflexión en torno a los preceptos estéticos y ámbitos de conocimiento que han influenciado su práctica.

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Dibujar el tiempo

29 enero, 2024, Comentarios desactivados en Dibujar el tiempo

Todo el trabajo de Cynthia Gutiérrez alude directa o indirectamente a uno de los problemas fundamentales de la práctica escultórica: el tiempo. Por un lado, la materialidad implícita en el hecho escultórico vuelve determinante la duración de la experiencia del objeto. Por otro lado, la escultura tradicional, a la que Gutiérrez ha aludido en buena parte de su trabajo, tenía como función primordial insertarse en el tiempo largo de la Historia. Esta relación entre escultura-historia-monumento es de hecho uno de los ejes que atraviesan toda su práctica. Es tentador recurrir a George Kubler para explicar las preocupaciones de Gutiérrez. En su ya clásico texto La forma del tiempo, Kubler propone una aproximación a la historia del arte desde los objetos en tanto funcionan como “señales” que, dispersas en el tiempo, son las que posibilitan la narrativa histórica. Una narrativa que no tiene fin en la medida en que se vayan añadiendo nuevos objetos -soluciones- a una serie determinada. Se trata en fin de una historia en revisión constante. Para Kubler el tiempo por supuesto, es informe, inasible, y solo puede conocerse indirectamente a través de lo que sucede en él: observando lo que cambia y lo que permanece, atendiendo a la sucesión de eventos que aparecen en medio de lo estable. La escultura tradicional con sus valores de permanencia, es literalmente, una práctica basada en el establecimiento físico de hitos temporales. La eliminación de la base -el campo expandido establecido a partir de mediados del siglo pasado- se encuentra en el centro de las preocupaciones de Gutiérrez y gran parte de su obra problematiza, por un lado el principio del pedestal, y por el otro la relación entre práctica escultórica y artesanía. Para su tercera exposición en Proyecto Paralelo la artista se desprende en gran medida de la materialidad presente en su obra más reciente precisamente para intentar generar una forma del tiempo. Para ello se sirve de un conjunto de piezas que funcionan como señales, rastros que intentan conformar una narrativa forzosamente fragmentaria y deliberadamente crítica sobre la herencia y la tradición de su propia práctica. El desmantelamiento de una escultura por ejemplo, es una forma de regresar en el tiempo; trazar los contornos de una mano marcada por el trabajo acumulado es una forma de reconstruir su historia. Como en anteriores ocasiones los sentidos de las piezas en exhibición se desdoblan en los extremos del tiempo personal y subjetivo -casi todas las piezas están vinculadas de algún modo a los padres de la artista- y un tiempo social en el que el sentido original de los objetos remite a contextos compartidos colectivamente. En Dibujar el tiempo, Cynthia Gutiérrez pone en evidencia la manera en que aquellos objetos que reconocemos como señales de la historia, se sostienen a su vez en estructuras físicas y materiales que una vez hechas visibles, hacen posible dibujar otra forma del tiempo. Issa Bénitez Curadora — Cynthia Gutiérrez’s work relates directly or indirectly to one of the fundamental problems of sculptural practice: time. On one hand, the implicit materiality of sculptural media defines the duration of the experience of the object. On the other, classic sculpture, a constant reference in much of her work, had the primary function of inserting itself into History. This relationship between sculpture, history and monument is, in fact, one of the axis that run through her entire practice. It is tempting to turn to George Kubler to explain Gutiérrez’s concerns. In his now classic text The Shape of Time, Kubler proposes an approach to Art History rooted in the objects that conform it, as they function as signals that, scattered in time, make historical chronology possible. Art History appears thus as a narrative with no ending as new objects – solutions – are added to a given series of questions or problems. In short, it is a narrative in constant reexamination. For Kubler, time is shapeless, and elusive; it can only be comprehended (indirectly) through what happens in it: observing what changes and what remains, attending to the succession of events or variations that appear in the midst of what is stable. Classic sculpture, reliant on permanence, is actually a practice based on the physical establishment of historical milestones. The elimination of the plinth – expanded sculpture as it developed from mid- twentieth century – is at the center of Gutiérrez’s concerns and much of what her work puts into question: on one hand, the principle of the pedestal, and on the other, the relationship between sculptural practice and craftsmanship. For her third solo exhibition at Proyecto Paralelo, the artist largely detaches herself from the materiality present in her recent work precisely to try to generate a form of time. To do so, she uses a set of pieces that function as signs: traces that attempt to assemble a fragmented and intentional critical narrative about the heritage and tradition of her own practice. For example, dismantling a sculpture is a way of going back in time. While tracing the contours of a hand scarred by a lifetime of manual labor is a way of reconstructing its life-story. As on previous occasions, the significance of the works on display unfold at the extremes of personal and subjective time – almost all of them are linked in some way or other to the artist’s parents – and a social time in which the original meaning of the objects refer to collectively shared contexts. In Dibujar el tiempo, Cynthia Gutiérrez highlights the way in which those objects that we recognize as signs of history are, in turn, supported by physical and material structures that, once made visible, make it possible to trace a different shape of time. Issa Bénitez Curator

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Donde nuestro mundo termina

25 enero, 2024, Comentarios desactivados en Donde nuestro mundo termina

En un mundo regido por una noción de realidad basada en lo material y tangible, donde la idea de progreso y modernidad apuntan hacia tiempos apresurados

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Futuro enterrado

23 enero, 2024, Comentarios desactivados en Futuro enterrado

Sistemáticamente se crea un museo porque se ha extinguido una cultura o porque se pretende empujarla a la desaparición. Si bien el museo lleva implícita la huella del pasado, la propuesta de Cynthia Gutiérrez (Guadalajara, 1978) posibilita accionar un museo del presente y del futuro al mismo tiempo. Su trabajo se ancla, tanto en el previo uso de este edificio, como en la deriva a la que nuestra civilización está abocada, en la crisis medioambiental y climática, así como en el devenir y perpetuidad del régimen colonial que sigue adentrándose en la creación de desigualdades sociales. Futuro enterrado es el resultado de una búsqueda que apunta a concienciar y a movilizar nuestra vivencia contemporánea –capitalista, extractiva, expansionista, sin limitaciones– que daña los ecosistemas. El visitante será confrontado con una hipotética sala de la colección de un museo a modo de panteón fúnebre. Dicha colección es el anticipo de las consecuencias tanto del pasado de la Modernidad, como de un futuro que con urgencia está pidiendo ser repensado, protegido y resguardado, puesto que implica la supervivencia y continuación de esa cultura ancestral y contemporánea al mismo tiempo, que es parte de la cultura mexicana, aunque sin pretensiones nacionalistas. Tomando tierra de las vetas de barro de lugares donde viven comunidades de tradición alfarera, como Tonalá y Tlaquepaque, y agua contaminada del lago de Chapala, del territorio circundante a la isla de Mezcala –lugar especial por la historia de resistencia de las comunidades originarias que persisten–, Gutiérrez habla del habitar contemporáneo, pues esta tierra y el agua –fuentes de vida y de sustento– se encuentran comprometidas por el crecimiento de las ciudades. Por medio de una ficción especulativa, la artista establece una pausa en el tiempo, entre objetos de barro atrapados por redes, que contienen plásticos y elementos tecnológicos, huellas textiles, líneas de tiempo sin nomenclatura, utensilios para rituales de comunicación con otros mundos, o la propia tierra que se ha excedido y ha tomado el suelo del museo. Todo parece y nada es al mismo tiempo, pues no sabemos si estamos en el pasado o en el futuro, ya que, como la propia artista apunta: el futuro como se proyectaba ya no podrá ser… Agustín Pérez Rubio Curador — A museum is created, systematically, because a culture has become extinct or because it is being pushed towards its disappearance. Even if museums implicitly carry the past’s imprint, Cynthia Gutiérrez’ (Guadalajara, 1978) approach sets in motion a museum of the present and the future at the same time. Her work is anchored both in the previous use of this building and in the drift our civilization has taken—the environmental and climate crises—, as well as in the perpetual path of the colonial regime that still penetrates the creation of social inequality. Burried Future is the result of a pursuit of raising awareness and mobilizing our contemporary experience—capitalist, extractive, expansionist, without limits—that damages ecosystems. The visitor will be confronted with a hypothetical room of a museum’s collection as if it were a mournful cemetery. This collection anticipates the consequences of both Modernity’s past and a future that is urgently begging to be rethought, protected, and shielded, for the survival and continuity of this ancestral and contemporary culture—which is part of Mexican culture, though there are no nationalist pretensions—are both implied. By taking earth from clay veins of places where traditional pottery communities live, like Tonalá and Tlaquepaque, and contaminated water from Lake Chapala, from the surrounding areas of Mezcala Island—a unique place due to its history of resistance of the indigenous communities that persist—, Gutiérrez addresses contemporary living, for this earth and water—fountains of life and subsistence—are compromised by the cities’ growth. Through speculative fiction, the artist establishes a pause in time, caught between clay objects in nets, with plastics and technological elements, textile traces, timelines lacking nomenclature, utensils for ritual communication with other worlds, or the earth itself, overreached and taking over the museum’s floor. At the same time, everything seems and nothing is, for we do not know if we are in the past or the future, insofar as, like the artist herself states: the future, as it was projected, can no longer be… Agustín Pérez Rubio Curator